No se si sois muy aficionados al cine o solo os gusta ver películas como pasatiempo, pero en ambos casos, voy a hablaros del mundo de la fotografía en el cine y su gran importancia en algunos artículos que escribiré en estos días. Hoy quería comenzar hablándo del director de cine Wes Anderson ¿Cómo? ¿Quién? Nacido en Houston, Texas, Wes Anderson es director , guionista, actor y productor de películas y  posee un estilo muy característico por su especial cuidado del color y su minuciosa y perfeccionista interpretación de los encuadres en todas y cada una de sus escenas.

Vamos a hacer para empezar un pequeño repaso a su filmografía:

  • Ladrón que roba a otro ladrón (1996)
  • Academia Rushmore (1998)
  • Los Tenenbaums: Una familia de genios (2001)
  • La vida acuática con Steve Zissou (2004)
  • Viaje a Darjeeling (2007)
  • Hotel Chevalier (2007)
  • El Fantástico Sr. Zorro (2009)
  • Moonrise Kingdom (2012)
  • El gran hotel Budapest (2014)

 

La razón fundamental de por qué me interesa tanto este cineasta es por su capacidad de abstracción para descomponer todo lo que ve el espectador en formas y colores que deben estar organizados de forma perfecta una y otra vez, me impacta sobre todo su obsesión por la simetría.

 


La Simetría

Cada uno de los decorados están pensados hasta el último detalle, cada plano tiene una reflexión profunda antes de ser ejecutado y cada una de sus escenas tiene como máxima conseguir la ambientación perfecta para la narración de la película. Prueba de ello es su obsesión por la simetría y los excelentes resultados que le han reportado. Con ello logra transmitir una ternura especial a sus personajes y darles movimiento aun cuando parecen totalmente estáticos.

 

Quiero tratar de no repetirme. Pero al parecer lo hago continuamente en mis películas. No es algo que me esfuerce por hacer. Yo sólo quiero hacer películas que sean personales, pero interesantes para una audiencia. Siento que recibo críticas por colocar el estilo encima de la sustancia, y por los detalles que se atraviesan en el camino de los personajes. Pero cada decisión que tomo es la manera de sacar adelante a esos personajes.

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Otro detalle bastante particular de sus escenas, es el  zoom-in que en sus últimas películas parece reemplazar por unos travellings bastante peculiares:

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Entonces, ¿Por qué me gusta Wes Anderson? Porque nos enseña, que más allá de la palabra e incluso la trama de una película, se puede transmitir muchísimo fijando un encuadre siempre perfecto en cada escena. ocurre en la fotografía del cine y en la fotografía convencional, si no que se lo digan a Andreas Gursky, por ejemplo.

Tomar una imagen, implica mucho más que capturar un instante, implica transmitir sensaciones, involucrar a quién observa la imagen y provocar una reacción en él. Para ello, fotografiar no es una cuestión de una buena luz, un paisaje hermoso o una modelo muy guapa … va mucho más allá y nada mejor para aprender que ver las películas de un genio como Wes Anderson.

Aquí tenéis para terminar algunas imágenes que ilustran su estilo único, un auténtico placer para quienes disfrutamos de la fotografía más allá de un guión:

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Blog de Lugarte Fotografía © Wes Anderson y el encuadre perfecto

 

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