Nuestra publicación número 100 tenía que ser especial y realmente lo es, porque hoy nos hacemos eco de la noticia de que Francis Pérez, economista y aficionado a la fotografía submarina, y su foto del fondo marino de Los Gigantes al oeste de Tenerife, será portada del nuevo libro editado por National Geographic: Blue Hope; el libro narrará las investigaciones de Sylvia Earle (Directora del NOAA – National Oceanic Atmospheric Administration hasta 1992 y más de 7000 horas bajo el agua) sobre las bondades de los océanos y me permitirán que barra para casa … qué mejor fondo del océano que el que baña a las islas Canarias.

Además de la foto de Francis con la que se abre el libro, contiene unas 200 fotografías en color de playas, arrecifes de coral y vida submarina. Todas se combinan para expresar el mensaje de quiere transmitir Sylvia:

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La vida depende del mar y para salvarlo hay que amarlo.

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Por desgracia, no he logrado localizar a Francis en redes como flickr o 500px para que podáis ver sus trabajos, así que no os entretengo más, aquí tenéis la imagen:

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Blog de Lugarte Fotografía © El fondo marino de Tenerife en National Geographic

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Así relata en diario La Opinión de Tenerife, el cómo logró Francis esta maravillosa imagen:

Comenzó un buen día de la primavera del año pasado, en una salida más al mar. Pérez estaba con unos amigos y su novia, Delioma González, actual subcampeona de Canarias de triatlón, frente a la costa del sur de Tenerife, ante los imponentes acantilados de Los Gigantes, a la altura del municipio de Santiago del Teide. Quedaba poco para el anochecer, recuerda. “De repente vimos una cachucha de pardelas sobre el agua. Era señal de que allí abajo había muchos peces. Las pardelas empezaron a lanzarse al mar y al momento lo hicimos nosotros. Sabíamos que detrás vendría los delfines y las ballenas. Lo que nunca imaginé fue encontrarme con aquel espectáculo con el que nunca antes me había topado”, comenta.

Era el mayor cardumen de pescado, en este caso de chicharros, que había visto jamás. Además, tuvo la suerte de que la enorme bola, que llenaba de destellos plateados el gran azul, se movía lentamente, de tal forma que tuvo más margen para tomar buenas instantáneas. Su novia, acostumbrada a otras intentonas y con suma delicadeza, buceó hacia el cardumen para buscar ese efecto que tanto había perseguido Francis Pérez. “Además, buceamos a pulmón y a punto de anochecer, por lo que teníamos el tiempo justo para tomar varias series y regresar a la embarcación que nos esperaba en la superficie”. La imagen capturada por su cámara EOS 5D Mark III queda ya para la posteridad.

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